Quizá nunca me atreva a mostrar ésta cara de la moneda al público en general, pero es verdad, necesito contarle a alguien todo ésto que me encadena y consume de a poco cada día. Uno nunca se imagina que llegaría a estar tan pronto en los zapatos de quienes alguna vez fueron blanco de nuestra propia recriminación, sin embargo, lo estoy.
Aquí diré lo que no puedo más callar. Estaré loca o enferma a caso, pero un poco menos si me atrevo a compartir la tristeza de éste corazón con aquellos que también estén en la obscuridad y tal vez, desde su rincón en la vida, una mano me puedan dar...
Ana o Mía...
Sólo soy yo, en medio de ellas dos. Dormida en sus brazos, abrazada a sus caderas, abrumada con sus sueños.
Lo siento. Era tiempo de hacerlo.

Niente?
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